divendres, 18 de novembre del 2011

les RETALLADES ALS SERVEIS SOCIALS

tot seguit podreu llegir una carta que hem fet una sèrie de persones per denunciar la situació actual a l'opinió pùblica, crec què ès molt interessant! les retallades en serveis socials i sobretot en infancia possiblement ara no es palparan gaire però segur que al llarg del temps recollirem el que han sembrat!!


Pobreza infantil y pobreza en la intervención del sistema de protección de menores en Cataluña




El 25% de niños catalanes son pobres, cifra que alcanza el 34% entre los hijos de inmigrantes, según UNICEF



Hace algunas semanas se presentó el estudio Abriendo ventanas: infancia, adolescencia y familias inmigradas en situaciones de riesgo social, de la mano de UNICEF y la Fundación Pere Tarrés, en Barcelona. Dicho trabajo destaca la situación "extrema" que viven muchos pequeños de origen extranjero que ven cómo sus padres no pueden cubrir sus necesidades básicas y que van a la escuela sin desayunar y sin ducharse, porque no tienen comida ni agua en casa.  Añadido a esto también cabe resaltar que muchos de estos niños viven con sus padres en habitaciones realquiladas, donde, además, deben compartir los espacios comunes, como la cocina o el comedor, con otras familias en situaciones similares. ¿Imaginan cómo debe ser dormir cuatro o cinco personas en una habitación, dónde también es el espacio de juego de las criaturas y el almacén de vida de los padres? Quizás lo más sorprendente de este panorama es que se da en la Barcelona del siglo XXI, a unos metros de flamantes edificios modernistas u hoteles de última generación.



Muchas de estas familias deben ser asistidas por los servicios sociales, que les permiten hacer más livianas algunas de las dificultades cotidianas. En algunos casos también se debe acudir a los servicios especializados de infancia y adolescencia, para estudiar posibles situaciones de negligencia y/o maltrato hacia los más débiles. Pobreza no es sinónimo de negligencia o maltrato infantil, pero si le damos la vuelta al enunciado encontramos que un buen número de menores que padecen estas situaciones las sufren por situaciones de extrema precariedad que acaban generando estrés en los progenitores. Éstos, ante la impotencia de no generar los recursos necesarios para su supervivencia, acaban desplazando parte de su frustración hacia los “enfants”, los sin voz.



Por suerte, desde hace ya algunos años existen, entre otros, los llamados equipos de valoración de maltrato infantil. Son equipos multidisciplinarios, que se encargan de valorar situaciones de urgencia, muchas veces en hospitales o tras intervenciones policiales, y deciden si ese menor, por ejemplo, necesita ingresar en un centro de acogida mientras se interviene sobre la familia para ver si se podrá hacer cargo de ese niño o no. Resulta que desde hace algunas semanas los ingresos en centros de acogida de Catalunya se han restringido. Algún optimista podría pensar que el riesgo de maltrato en la infancia ha descendido, pero la realidad nos devuelve lo contrario. Ahora, ¿no será que la Administración catalana, después de cerrar hospitales o reducir horas de clase, pretende “ahorrarse” el coste del ingreso de esos menores en centros, criaturas que en algunos casos tan sólo tienen días de vida? Alguien podría aludir que otorgando más recursos a las familias, éstas tendrán más posibilidades de hacerse cargo de sus hijos... pero ¿qué tipo de recursos, si éstos tampoco se están otorgando en la actualidad?



Vayámonos preparando para una sociedad donde a los que se les dio voz a través de derechos de la infancia hace unos 50 años vuelva a quitárselos para ahorrar y salvar a aquellos que realmente importan: entidades bancarias, gobiernos que no hicieron sus deberes, etc.

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